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 Confesiones de sex webcam

El negocio del sexo con webcam está en auge y uno de sus profesionales cuenta su verdad.

Es una noche de una semana como cualquier otra, Matt enciende la PC, prepara la web cam y se acomoda en un espacio dentro de su casa, el monitor está frente a él, dentro de poco le espera una cita en el ciberespacio con el hombre que pueda pagar por el cibersexo que él ofrece si te inscribes en la web para la que ofrece sus servicios. Matt es lo que se conoce como un adult performer y se gana la vida de esa forma.

El negocio del cibersexo ha visto un notable incremento, un día visitando alguna de las páginas que se dedican a ello fue que Matt se decidió a probarlo pero ya no en chats gratuitos sino cobrando. Una mezcla de morbo, curiosidad y ganas de ver cómo le iría fueron las circunstancias que lo impulsaron en un mundo virtual donde puedes obtener placer y sex con solo acceder al servicio a través de la web. “Yo tengo muy poca experiencia "real". Aunque las que he tenido han sido "de calidad", nos afirma al mismo tiempo que señala no querer hablar acerca de su profesión o cosas relacionadas a su vida normal.

Y aunque pareciera un trabajo fácil también posee reglas como que la norma número uno de hacer shows por webcam es no dar información concreta de dónde se encuentra uno, por lo tanto, no se puede quedar con los "clientes" para un servicio "real". El cliente debe conformarse con lo que ve a través de la pantalla del ordenador. Del mismo modo, el modelo nunca debe dar su dirección de correo electrónico, ya que este tipo de webs disponen de sistemas propios de mensajería, para poner en contacto a clientes y modelos, así de fácil.

Para muchos la vida sexual de muchos está más sujeta al ordenador como que pueden volar en el anonimato  en vez del calor humano pero nada puede reemplazar a lo que tienes frente a ti, a otro ser humano que te hace sentir lo que no puede una máquina. Y como todo tiene un inicio antes de entrar en este negocio Matt veía algunas películas pornográficas, y salía por pubs y discos. Actualmente hace lo mismo, pero el cibersexo no lo utiliza para ligar, sino como un divertimento más, con el que además puede ganar algo de dinero.

Muchos por tabú, educación convencional o prejuicio temen decir que les gusta el sexo, el porno o el erotismo o vivirlo de una forma saludable. Matt no niega que el sexo le fascina, aunque seguramente, si tuviera pareja, dejaría este trabajo. “Cuando estoy en una relación me entrego por completo a mi pareja, y no sería justo que otros vieran lo que mi pareja se lleva a la cama. Además, los shows resultan algo cansados y podrían incidir de forma negativa en la vida sexual de la pareja.”

No es tímido al hablar y desparrama todo con brutal sinceridad  como cuando afirma que las veces que se ha acostado con alguien, siempre le han tratado bien y ha quedado plenamente satisfecho. El detalle revelador no podía falta y es que además, no sabe si habrá tenido suerte, pero le gustan los amantes bien dotados y todos los que sudaron en su cama lo tuvieron por encima de la media; aunque claro el sexo sea mejor con amor, amor que él conoció y perdió como todos en la vida. De pequeño supe que le gustaban los chicos pero no fue ningún problema. Más adelante, cuando ya descubrió el sexo, vio que lo importante son los sentimientos. Poco a poco las cosas se fueron dando descubriendo el sexo en conversación con los amigos (heterosexuales) hasta que llegó al mundo gay a los 20 años de la mano de una amiga, que lo animó a salir por bares de ambiente

Los años te dan sabiduría y experiencia, no se considera la Biblia del sexo pero sabe lo que le gusta y lo que no “Soy versátil, aunque más pasivo. Me gusta que me follen y me gusta utilizar juguetes sexuales. El sexo oral también me gusta, aunque más recibirlo que realizarlo. Lo que no me gusta, por ejemplo, es lamer el ano, aunque no pongo reparo en que me lo hagan a mí, y no me gusta que se corran en mi boca. Tengo dos fantasías sexuales. Una es que me follen 40 tíos que estén haciendo cola. Y la otra es tener una doble penetración, es decir, dos pollas juntas dentro de mi culo.” Más franco no podía ser

¿Cómo es el trabajo? Lo principal es tener un ordenador, una cámara web y una conexión rápida a Internet. El físico no es del todo importante, ya que hay clientes de todo tipo. Algunos prefieren que estés depilado, otros que seas velludo, otros prefieren modelos que estén algo rellenitos, y otros prefieren que muestres las costillas. Cada uno tiene unos morbos diferentes, por lo que el aspecto físico no es fundamental. Las webs para las que trabajo no ponen exigencias, sólo has de firmar los contratos y se quedan un porcentaje de tus ganancias, ya que son ellos los que se encargan de la promoción y del mantenimiento del sitio web. Otros modelos trabajan para estudios, que suscriben los contratos con las páginas, de forma que los estudios se quedan más dinero que el modelo.

Matt nunca tuvo que hablar con nadie, todo fue tan así de sencillos como las fotos para promoción, documento de identidad y los contratos por formulario web y correo electrónico desde su propia casa. El público es muy variado. Desde el cliente que nada más entrar al chat te lleva al privado, hasta el cliente que entra varios días, habla contigo, hasta que se decide a llevarte al privado. Él está incluido en la categoría "Ass play"  o sea, en otras palabras, quieren verle ese trasero generoso y los dildos que usa. Matt es algo exigente porque su juguete más grande, aficionado como es a lo grande tiene 11"; sin embargo agrega que todos sus clientes han sido respetuosos y educados. Y hubo que permaneció con él  10 minutos solo para verle sus pies y que moviese los dedos de los mismos: “No quiso ver nada más ni que hiciera otra cosa. Otro cliente que tuve, quería que posara como las estatuas griegas y romanas clásicas, sin mostrar erección.”

Su lugar es una habitación de su casa donde tiene una cama. Lo único que suele cambiar cada cierto tiempo es el ángulo de la cámara, para que no parezca siempre igual. Y él mismo pone su horario, de día, tarde o noche. Lo que Matt hace es reality porn aunque le gusta el porno de studio como los de  Falcon, Titanmen o Hothouse.  Le encantaría ser actor porno pero ya pasa de los 30 años, por lo que para ese negocio, es algo mayor; aunque yo le replique que nos hace falta porno de base treinta para arriba. No todo es perfecto en esta vida ni que se lo digamos a él que adora su trasero pero detesta sus pies. Matt Marco es un hombre que da placer a otros y gana dinero con ello, pero ¿cómo es el Matt Marco cuando apaga el ordenador y  piensa en todas esas metas, sueños y aspiraciones? “Es una persona normal, que tiene sus amigos, su familia, y que intenta hacer felices a los demás. Siempre estoy ahí cuando un amigo necesita ayuda o consejo, me gusta salir con los amigos, ver la televisión, ir al cine.”

Su familia no sabe nada como decirle a los que forman parte de su vida porque quizá le juzguen, no comprenda porque somos demasiado conservadores y tenemos miedo enfrentar lo que nos gusta por el temor al rechazo,  el prejuicio y una  falsa moral, es algo de lo que no se habla, que permanece en la privacidad de cada uno. El cambio en la forma como los jóvenes viven actualmente su sexualidad es enorme por una parte sin tantos prejuicios. “Creo que los shows por webcam de pago están reservados para clientes más adultos, con ya cierto poder adquisitivo, y no para adolescentes. Éstos, lo que suelen buscar por Internet es desahogarse en el momento. Antes, ya con Internet, eso se obtenía con conversaciones subidas de tono en los canales de IRC o en las líneas telefónicas eróticas.”

Matt sabe que no puede salir por la calle diciendo que es modelo webcam porque la gente no lo tomaría muy bien, se le podrían cerrar otras puerta y ni loco lo pondría en su currículum. En América Latina la gente hace este trabajo la mayoría de veces por necesidad, la paga es buena en algunos casos y cada quien guarda una historia detrás de ese aparato que lo conecta con gente en busca de sexo. “Si alguien se ve abocado a trabajar en la calle, supongo que será porque no le queda otro remedio y no tiene medios para costearse un ordenador y una conexión a Internet. El tipo de negocio también es diferente. Yo no considero que me esté prostituyendo en ningún momento.”

En diez años o menos él se ve sin dedicarme a esto y esperando que su proyecto tenga éxito. Por ahora vive sin pareja aunque su corazón anhela conocer un día ese hombre ideal que físicamente debe ser un tipo muy marcado, moreno, mirada penetrante, rasgos faciales duros, fibrado y generalmente atractivo y apuesto. En lo que respecta al carácter, ha de ser sincero, atento e inteligente. Nada menos, nada menos, exigencias mandan, ¿a ver quién se anima? Matt encontró el amor pero casi siempre no correspondido, y cuando ha sido correspondido, la otra persona ha fallado. “Por amor se suelen hacer muchas tonterías. Sobre todo hay que pensar con la cabeza y no dejarse llevar por el fragor del momento como estar esperando a alguien durante meses, para que después se vaya con otro.”
 
 Dejamos a Matt frente a su ordenador, dentro de un rato entrará de nuevo a su trabajo donde los hombres verán su deseado cuerpo pero no su alma porque ellos tan solo han pagado para eso y en el juego del cibersexo saben que solo eso pueden obtener de Matt Marco y nada más.
 
 

 

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