| Eterno Rock Hudson |
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| Artículos | Cine/TV | |||
| Escrito por GayComoTu on Miércoles 03 de Febrero de 2010 07:06 | |||
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Veinticuatro años después de su trágica desaparición (2 de octubre de 1985) el sétimo arte vuelve a recordar a uno de sus máximos ídolos, la encarnación del héroe romántico: Rock Hudson, cuyos días finales estuvieron marcados por una lenta agonía debido al SIDA y la revelación de una verdad que supo encubrir en Hollywood casi a la perfección: su homosexualismo. ![]() Con la declinación de los grandes estudios, el ascenso de los productores independientes y el auge de la televisión, la década de los sesenta representó un reto para la continuidad de actores como él acostumbrados a la parafernalia del entretenimiento que esta vez exigía mayor realismo. Años de tensión política y social: Vietnam, los ghetttos racistas. De ser el número uno en la lista de popularidad, Hudson fue cayendo hasta desaparecer del todo en 1967. Justo cuando empezaba a mostrar una mayor madurez escénica con películas incomprendidas en su momento como “Seconds” de Jhon Frankenhemimer, a la cual consideraba el propio Rock una de sus mejores interpretaciones, los papeles empezaron a escasear aceptando nuevamente filmes de poco vuelo que lo mantuvieran en actividad: Tobruk, Estación Polar Cebra. En libertad para elegir sus papeles y sin los que un estudio determinara realizó elecciones desacertadas que sin embargo le redituaron ganancias. Mientras tanto menos presionado por cuidar su imagen de macho, a comparación de los años cincuenta cuando el pasquín Confidential estuvo a punto de sacar una primicia sobre su homosexualidad, se dio mayor libertad para su intimidad dentro de “EL Castillo”, su residencia estilo español, lugar privado e idóneo para citas amorosas. Allí habría de vivir también sus relaciones más duraderas de pareja en compañía de Lee Carlington, Jack Coates y Tom Clark. Con el advenimiento de los setenta: la era hippie, los prolegómenos del activismo gay, la reivindicación racial negra, la carrera de Rock experimentó grandes cambios. Existiendo pocos papeles disponibles para un galán como él decidió oír los consejos e hizo Mac Millan y esposa, serie de televisión que grabó durante seis años. Entretanto aprovechó también para subir a las tablas, algo que no había hecho nunca, con “I do, I do”, “Jhon’s Brown Body” y “Camelot”, papeles por los que obtuvo buenas críticas. En 1978 cuando la carrera de Rock declinaba aún más, tuvo tiempo para experimentar con el sexo a veces de forma muy promiscua en una época donde los gays salieron de su encierro proliferando clubes y baños sauna donde los hombres podían encontrar aceptación, compañía y placer junto a otros hombres. Desafortunadamente por aquellos días de extremo desenfreno, después de tantos años de encierro y postergamiento, aparecería pronto la terrible epidemia del SIDA. En 1981 comenzaban a circular rumores acerca de “un cáncer singular que está matando a homosexuales”. Al poco informes médicos de grandes ciudades confirmaron la existencia del SIDA como una enfermedad nueva reconocida en casos de varones homosexuales con disminución del sistema inmunológico. Entretanto, dejando muy atrás sus años de gloria con ofertas fílmicas mediocres y dedicado casi exclusivamente a trabajos en la televisión, la fama de Hudson fue decayendo. Para 1984, cuando recibió el golpe de gracia: el diagnóstico del SIDA, lo único que Rock, Mark Miller y George Nader, sus dos mejores amigos desde 1951, sabían del virus era que no se sobrevivía. El semanario Newskeek había publicado un artículo en 1983 calificando a la terrible enfermedad como “la amenaza a la salud de nuestra época”. Tratando de vencer al SIDA con la terapia más avanzada en ese momento: la droga HPA 23, viajó a Paris para seguir un tratamiento que estaba dando resultados. Pero en lugar de seguir las indicaciones de su médico de volver periódicamente a recibir las inyecciones para mantener estable la enfermedad, decidió aparentar que no tenía nada y continuó trabajando pese a su notable deterioro físico apareciendo así en “Dinasty” y “Los mejores amigos de Doris”. Inevitablemente, lo que Rock había guardado tan celosamente saldría al descubierto con el anuncio oficial que padecía el SIDA, hecho que no obstante ayudó a tomar conciencia de un mal en vertiginoso ascenso a nivel mundial. Para contar su verdad, Rock le pidió a las personas que mejor le conocieron, a sus verdaderos amigos, que colaborasen con Sara Davidson en la reconstrucción del libro sobre su pasado, un pasado vivido con intensidad y pasión en el que fue profundamente amado por el público, sus amigos y sus amores. Tal como él lo dispuso, su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas al mar rumbo a la eternidad.
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