| Gays en las barracas |
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| Escrito por GayComoTu on Domingo 03 de Enero de 2010 23:49 | |
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La historia de los gays en el ejército no empieza en estos tiempos, es algo que siempre estuvo presente al interior de los uniformados; aunque hasta la presente década se ocultó de forma bastante asolapada viviendo en la clandestinidad dentro de sus barracas. Una clara muestra de homosexualidad en las tropas son los fuertes lazos de compañerismo e intimidad sexual que se promovía entre los guerreros espartanos con el firme propósito de hacer un sólido conjunto de hombres aptos para ganar la guerra. Es conocido el Batallón Sagrado de la ciudad de Tebas, en la época de Pelópidas (siglo IV AC), formado por 150 parejas de jóvenes homosexuales quienes, hasta su derrota y total aniquilación por los macedonios en la batalla de Chaeronea, fueron considerados como invencibles. El batallón estaba compuesto también por 300 hoplitas o 150 parejas de amantes en la que cada pareja contaba con un heniochoi (conductor) y uno más joven o paraibatai (compañero). Plutarco definía así el porqué de elegir a estos hombres como cuerpo de élite tebano: Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros. Y hay más, en el apartado de gays famosos podemos encontrar a valientes y gloriosos conquistadores como Alejandro Magno o Julio César; quienes no sólo recibían en su cama a mujeres sino también a colegas de armas y esclavos. O sea que de nuevo nada, solo que era un historia que no se contaba más allá de las barracas pero que sobrevivió con el paso de los años. No es un secreto que en cualquier ejército del mundo existen gays; pero quizá lo que muchos no sepan es la discriminación e intolerancia contra ellos si es que decidieron romper filas sacando a la luz su orientación sexual. Hay casos tanto en Estados Unidos como en España de acoso sexual, abuso físico y psicológico, sanciones e invitaciones obligadas al retiro. En USA durante los ochos años que duró la administración Clinton (1993 - 2000) y todavía con la de Bush (2001 – 2008) teniendo en consideración el espíritu liberal de la población norteamericana, la cuestión gay al interior de sus fuerza armadas se manejó con la política del Don’t ask, Don’t tell ("No preguntes, No cuentes”), documento que dio cierto alivio a los gays para continuar sirviendo en el ejército. Lo único que se les pedía: mantener bajo el manto de la discreción su preferencia sin hacerlo una cuestión pública. Siempre en el camino del viejo dicho “se perdona el pecado pero no el escándalo”. Antes de este tibio avance, por ejemplo, de los marines, el cuerpo de elite de las fuerzas norteamericanas, entre 1991 y 1992, fueron expulsados por homosexualidad 105 militares; a comparación de 1999 en que lo fueron sólo 97. Y en la década del presente milenio se registraron varias bajas también. Hubo un momento en que el Pentágono finalmente rompió el largo silencio de la administración Bush padre sobre la política en relación a los gays y lesbianas en el ejército a través de una declaración condenando la persecución discriminatoria y prometiendo una nueva directiva sobre el asunto. La misma fue publicada en el informe anual de Red de Defensa Legal de los Miembros del Servicio sobre la política del "No Preguntes, No Cuentes", en cuyo expediente figura el archivo de uno de los miles de soldados gays, lesbianas, y bisexuales más famosos y afectados. Como el de Steve May, quien debió enfrentar el despido de la Reserva del Ejército al salir públicamente del closet. A May se le aplicó el "No Preguntes, No Cuentes”; sin embargo, el oficial apeló su despido frente a los tribunales pero extenuado por los trámites convenció al Ejército de abandonar su caso contra él acordando la no renovación de su contrato. A pesar de las intenciones favorables, los expertos apuntan a que George W. Bush Jr. y la dirección Republicana en el Congreso mantendrá la política antigay en el ejército de forma silenciosa. Hay naciones en las que se están realizando políticas especiales para reclutar a gays y lesbianas en la policía o el ejército. Canadá, Reino Unido e Israel son dos ejemplos de ello, no así Turquía el único país de la OTAN que lo prohíbe de manera explícita. Entretanto Inglaterra levantó su prohibición de no aceptar gays en el ejército. El pasado 12 de Enero puso en ejecución la sentencia de la Corte Europea de Derechos Humanos del 27 de Septiembre en la que se dictaminó que tal impedimento violaba los derechos de los militares sobre su privacidad y vida familiar. Lo único que no podrán hacer los militares gay durante su servicio es mostrar expresiones de afecto ofensivas o aprovecharse de un subordinado. Al mismo tiempo, la renovación señala que el personal expulsado por ser gay será invitado a reingresar en el cuerpo con derecho a una indemnización. Por su parte en España el teniente coronel José María Sánchez Silva, de 49 años, decidió también contar su verdad. En un reportaje publicado en 1999 para la revista Zero, una de las revistas gay más importantes de España, el militar manifestó que “el ejército español se ha democratizado, pero los gays seguimos en las catacumbas. Hay muchos gays en las fuerzas armadas y en la Guardia Civil, pero tienen terror a manifestar sus opciones”. Tales polémicas declaraciones se agregaron a las cartas que dirigió al diario El País, lo cual ejerció pronta repercusión en el Gobierno al punto que el vocero del Ministro de Defensa debió emitir un comunicado en el cual se rechazaba cualquier clase de discriminación en las Fuerzas Armadas Españolas. Recordemos que España derogó en 1985 una ley en la que se declaraba a la homosexualidad como “contraria al honor militar”; pues en el artículo 352 del antiguo Código de Justicia Militar, vigente desde 1945, la homosexualidad era catalogada como delito contra el honor. Una sentencia del Tribunal Supremo del 21 de septiembre de 1988 estableció que es lícito para un militar ser homosexual siempre que se someta a las mismas exigencias disciplinarias que los militares heterosexuales (que incluyen no tener relaciones con inferiores en la escala jerárquica ni en los establecimientos militares). En el año 2006, momento en que se legalizaron el matrimonio gay en España, dos militares homosexuales del Ejército del Aire destinados en la Base Aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) se casaron en el Ayuntamiento de la capital hispalense siendo la primera boda gay en el Ejército español. Y aunque fueron hostigados por comandantes y colegas, el Ministerio de Defensa señaló que considera la boda un asunto personal y que a los hombres se les permitirá continuar con sus carreras. Los novios fueron casados por el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteserin, quien dijo que la boda marcó una victoria para los homosexuales que sufren discriminación. A diferencia de Estados Unidos, España no tiene leyes en contra de gays en el Ejército, y otros miembros del servicio han reconocido su homosexualidad. En América Latina, más exactamente en Colombia, tal como ocurre en Estados Unidos, Francia y otras legislaciones del mundo, los homosexuales no pueden ser expulsados del Ejército por su opción, pero deben comportarse de acuerdo con los parámetros que imponen los rígidos códigos de honor militares. De acuerdo con la Corte Constitucional, el homosexualismo no puede ser considerado por sí mismo como una conducta reprochable, pero sí la ejecución pública de actos sexuales, dentro de las instalaciones militares o durante el servicio. El hecho que un militar colombiano revele abiertamente su condición de homosexual, conviva con su compañero en las casas fiscales de la institución militar o exprese manifestaciones de afecto fuera del servicio hacia su pareja no puede dar lugar a la exclusión del servicio. Y siguiendo con esos aires de renovación en Argentina el jefe del Ejército, general Martín Balza, señaló al prestigioso diario La Nación que “la condición homosexual de una persona en su ámbito íntimo y privado no puede seguir siendo penada por el Código de Justicia Militar como ocurre actualmente. El código es discriminatorio, porque castiga una preferencia sexual al considerar como delito contra el honor el acto homosexual e imponer una pena de prisión, aunque a veces pueda ser ignorado por los superiores y no haya afectado el orden ni la disciplina”. Desde al año 2000 el Reino Unido -debido a un fallo de la Corte Europea de Derechos Humanos - permitió que soldados gays lucharan hombro con hombro con sus compañeros heterosexuales. Esto se contagió a muchos de los otros aliados de Estados Unidos en la OTAN que adoptaron la misma política de inclusión como España y Canadá. Porque finalmente esta discriminación le salió cara a los americanos quedándose sin recursos humanos valiosos como lo fueron 20 traductores de árabe y seis de farsi que fueron despedidos después de haber visto que eran gays. En México el artículo primero de la Constitución Mexicana prohibe toda forma de discriminación, pero el ejército está despidiendo a soldados con VIH. Así las cosas es muy probable que despidan a los que abiertamente afirmen su orientación sexual, algo que todos sabemos no tiene nada que ver con su desempeño. A veces la discriminación e intolerancia pueden conllevar a un proceso de degradación personal de estos hombres y mujeres que eligieron la carrera de las armas como cualquier otra profesión y que debido a su condición gay, la cual siempre termina por exponerse, ven limitado su avance en la milicia.En Norteamérica, en agosto de 1993, se destapó un escándalo al descubrirse que un buen número de marines pertenecientes a la base de Camp Pendelton (California) se dedicaban en su tiempo libre a la pornografía gay. ¿ Qué les pasó? Castigo y expulsión sin miramientos. Un teniente profesor de la prestigiosa Academia Militar de West Point afirma que la ley que prohíbe el servicio militar a los gays impone el compromiso religioso y moral por medio del instrumento de la ley pública. ¿Por qué? Si los gays y las lesbianas son ciudadanos estadounidenses, aunque más de uno está sirviendo de manera silenciosa en las fuerzas armadas en estos momentos, como lo han hecho en todas las guerras. Ya sabemos de lingüistas árabes que fueron despedidos por ser gays. Craso error democrático al negarle ciudadanía plena [full citizenship] a ciudadanos capaces. El estudioso señala que el Congreso debe cambiar la ley que impone la prohibición a los gays porque es una cuestión de libertad, Más recientemente en Brasil un soldado ganó las primeras planas al revelar que era pareja de otro suboficial desde hacía 10 años. Su novio tuvo que enfrentar un proceso disciplinario por deserción cuando la baja había sido pedida por el propio Fernando de Alcántara Figueiredo, de 34 años, quien trabajaba en el hospital militar de Brasilia. Figueiredo y su pareja, Laci Marinho de Araujo, dieron una entrevista a la revista Epoca comentando que cumplido diez años como pareja. Ellos decidieron salir al escenario público porque no querían ocultar su relación, pese a estar conscientes de las consecuencias de sus actos como el ser acosados, vejados y puesto en la cola de los desertores. Es más el Código Penal Militar brasileño establece penas de seis meses a un año de prisión por "practicar o permitir que se practique con él o con otro militar un acto libidinoso, homosexual o no, en lugar sujeto a la administración militar". Aquí en el Perú hace sietes años un programa de televisión destapó los cachuelos nocturnos de unos enrolados (se desconoce si gays o no) que ejercitaban la prostitución en plena Plaza San Martín. No sabemos que sanción les impusieron sus jefes y mucho menos cual es la coyuntura de los militares gays peruanos. Pareciera que debido a la ignorancia o al temor, en nuestro país los medios periodísticos no investigan este controvertido y real tema. ¿Hasta cuándo? Quizá hace falta que alguno de los hombres de verde, azul o blanco se lance al ruedo.
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