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Yo quiero mi Comic Gay (Parte II) Correo electrónico
Artículos | Cultura
Escrito por GayComoTu on Viernes 16 de Enero de 2009 04:40   





Anteriormente habíamos hablado acerca de los personajes gay como superhéroes ocupando no el protagonismo sino en roles secundarios dentro de la trama de la historieta, pero que sin lugar a duda abrieron una puerta para que el comic gay pudiera desarrollarse creando diferentes estilos y formas, pero esta historia no hubiera sido la misma sin el talento y valentía de grandes ilustradores que apostaron por mostrar sus creaciones sin miedo.

El cómic gay tuvo su momento de auge en los años 70 y 80 como movimiento contracultural, formando parte de la revolución social de ese momento. Los pocos medios que se necesitaban para su creación y difusión le convirtieron en una inflamable vía de propagación de pensamientos más libres. Así, en la transición española, aparecieron varios creadores relacionados con la movida madrileña. En esa época encontramos a Carlos Berlanga (integrante del grupo Alaska y Dinarama), con su historieta Olga Zana, sobre la burguesía corrupta, aunque sobretodo hay que hablar de Nazario y de su obra Anarcoma (La Cúpula, 1983). Se trata de un cómic de culto sobre una transexual, no operada, que se convierte en detective. El autor impregna la obra del ambiente canalla de la Barcelona de los años 70. Además, una de sus ilustraciones fue utilizada, sin su consentimiento, como portada de un disco de Lou Reed, lo que prueba la estrecha relación en esos momentos del cómic con la vanguardia artística.

En la última década el cómic gay abandona su lado subversivo para convertirse en un producto más del incipiente mercado rosa (negocios pensados para un consumidor gay) desactivándole de su carácter transgresor. El alemán Ralf König (Soest, 8 de agosto de 1960) es el antes y el después del cómic LGTB en Europa. Responsable en parte de acercar los cómics gays a la cultura popular, ya que sus historietas son tremendamente divertidas y amenas para todos los públicos adultos. Sus obras El hombre más deseado (1987), El condón asesino (1989), Como conejos (2003) y Lisístrata (1987) han sido llevadas al cine (esta última con producción española, corriendo suertes diferentes).

Por su parte, en EE.UU. destaca Howard Cruse con Wendel (1985), aunque su obra culminante es Mundos diferentes (Stuck Rubber Baby, 1995), ganadora de los premios Eisner y Harvey. La historieta narra el despertar personal, social y político de un joven gay en un pueblo sureño de los Estados Unidos, en donde reina el Ku Kux Klan. Cruse plantea no sólo el problema de la homofobia, sino también la del racismo y la de cualquier tipo de intolerancia. Una obra más reciente es Los chicos de la acera de enfrente (La Cúpula, 2005) de Robert Kirby. En España, encontramos cómics recopilatorios como la revista Claro que sí Cómics (Ed. la Cúpula, 2005-07), que dejó de editarse en invierno del 2007, y la más reciente Gay Tales (Ed. David Cantero, 2008), en las que las historietas están más cercanas a la comedia fría y el erotismo.

En los Estados Unidos en los años 60, Robert Crumb fue un paradigma de la contracultura de aquellos tiempos, época de Harvey Milk, del nacimiento de la revolución sexual, Stonewall y y se propagó en los años ochenta cuando más y más gente empieza a salir del closet formando lo que hoy se conoce como cultura gay. Nacen los pioneros comoTom of Finland, Ralf Konig y Nazario, que definieron el canon del comic gay, que en gran parte se basa en poner sobre la mesa todos los estereotipos posibles para luego reírse de ellos.

Touko Laaksonen, un dibujante finlandés que se hizo famoso por dar vida a un conjunto de personajes exageradamente varoniles y voluptuosos, caracterizados como leñadores, policías, marineros y soldados. Aunque no se trataban de historietas-historietas, sino más bien de series de ilustraciones, las obras de Tom of Finland fueron las primeras narraciones gráficas abiertamente homosexuales en ser publicadas por distintos mass media del mundo, y la iconografía que creó fue luego tomada por autores del comic como el alemán Ralf Konig, cuyas desopilantes historias son, desde hace décadas, verdaderos best sellers.

En obras maestras como ¡Oh genio! y El Condón Asesino, Konig describe en clave humorística la cotidianeidad de un grupo de amigos gays, con sus códigos, sus paranoias, sus fiestas y sus amores. Casi siempre, los "chicos de Konig" son fofos o debiluchos, inseguros y chispeantes, mientras que sus objetos de deseo responden al modelo de súper-machazo establecido por Tom of Finland, lo que no es otra cosa que una burla de Konig a los tópicos que rondan al universo gay.

Así como el andaluz Nazario retrató la marginalidad y la violencia asociada con la comunidad homosexual en la España de los primeros años 80, hoy hay varios grandes autores de comic que dan cuenta de la relativa normalidad con la que el "ser gay" se vive en muchas sociedades contemporáneas. Este es el caso de gente como Alison Bechdel, creadora de la serie Unas bollos de cuidado (Unas lesbianas de cuidado, traducido del gallego), de Dale Lazarov y Steve MacIsaac, autores del erótico y posmoderno “Sticky”, y Howard Cruse, que obtuvo el prestigioso premio Eisner por su magnífico comic-book “Mundos diferentes”.

 

 

Ultima actualización ( Lunes 21 de Junio de 2010 05:42 )
 

Comentarios 

 
#1 endim mawess 25-05-2010 14:10
O yaoi agora que ganhou publicações antes tinhamos que adquirir quase como contrabando
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